lunes, 28 de febrero de 2011

Que el amor es un incendio, una herida, una prisión

La cabeza te da vueltas. Muchos caminos y no sabes cual escoger. Dos brazos invisibles tiran de tí en direcciones opuestas... y tu vida parece una margarita a la que se le quitan las hojas, con la única diferencia de que ya no hay más hojas que quitar.
No  tienes ni siquiera dignidad. Te has arrastrado por los suelos por él, porque lo que tú sientes es más que cariño. Lo has afirmado, reafirmado y vuelto a reafirmar. Le quieres. Pero, ¿estás tan segura? 
Nunca nada es lo que parece, y este caso no iba a ser una excepción. 
Recuerdas su sonrisa al encontrarse contigo. Una sonrisa que parecía sincera, y le sonreías de vuelta. Pero ahora recuerdas con mayor vividez su mirada, fría. La otra cara de la moneda. La cara que muestra lo que de verdad siente. 
Y te das cuenta de que tu vida es como el juego de la ruleta rusa. Unas veces mueres, otras no. 
Y te das cuenta de que todo lo que luchaste arde en el olvido. 

Esta vez toca morir... 
Paula.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cada vez que lees y no comentas, un gatito muere atropellado.